Relatos

El hijo del padrino va a la escuela

Paréceme, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todas son sentencias sacadas de la misma experiencia, madre de todas las ciencias
Miguel de Cervantes (1547-1616)

Las cuatro niñas decidieron faltar a clases ese día. No era su primera vez. Lo habían hecho antes y no habían sido descubiertas, lo que les daba mucha seguridad. A sus catorce años, podría decirse que ya se sentían expertas en el arte del escape. Según me lo contaron, no eran del grupito de las «niñas malas», esas que se escapaban a veces para visitar el lado oscuro de la vida. Eran cuatro adolescentes ingenuas y traviesas que gustaban de vez en cuando disfrutar de un poco de libertad, para comer helados, mirar tiendas de ropa, chequear carteleras de cine, o pasear por algún mirador de la ciudad mientras intercambiaban chismes, risas y burlas.

Pero las pescaron. Una profesora que regresaba de cumplir un encargo de la subdirectora las reconoció en la calle y las llevó de regreso a su colegio. Las cuatro chicas, reprendidas hasta el cansancio por la doña, caminaron asustadas y compungidas hasta la escuela y fueron a parar, faltaba más, a la oficina de director.

La espera fue un poco larga. El director no estaba. Sentadas, quietas y calladas, mirando de reojo el crucifijo que colgaba de la pared de enfrente, al lado de una horrible foto del presidente y otra del corazón de Jesús, alucinaban el peor castigo. Peor todavía si se enteraban de que no era la primera vez. Se habían confiado demasiado. Claro, quien se iba a imaginar que las miss Toña iba a cruzarse en su camino. Al rato entró el director, quien ya estaba informado del hecho. Las chicas lo miraron asustadas y se pusieron de pie. Lo primero que llamó su atención fue la presencia de Estela. La miró fijamente, como reconociéndola, su pelo corto y lacio, sus ojos grandes, su pequeña estatura, diez centímetros por debajo de su edad. Tú, te vas a tu salón, le dijo. A las demás las suspendió una semana.

Estela regresó desconcertada a su aula. No entendía por qué la exoneraron. Era culpable del mismo delito. Luego ató cabos. Por supuesto, su papá era el presidente de la Asociación de Padres de Familia del colegio.

Compartí alguna vez esta anécdota con un grupo de maestros y les pregunté si, en su experiencia, conocían de otros casos en que las reglas no aplicaban para todos en sus escuelas. Sus respuestas no se hicieron esperar. La lista fue larga. Recuerdo algunos ejemplos: los alumnos que eran parientes del director, los hijos de otros docentes del colegio, los sobrinos del alcalde o de algún regidor, los hijos de las madres de familia que compran habitualmente a la maestra los productos de belleza que les vende a hurtadillas; y hasta los hijos de la señora del kiosco o del portero del colegio, es decir, cualquier estudiante vinculado de una u otra manera a personas y personajes con algún grado de poder, grande o pequeño, con capacidad de vendetta o de conceder favores y salvar de apremios en algunas circunstancias.

Lo podemos decir de otro modo: los privilegios existen, las reglas no se han hecho para todos y no hay nadie en la escuela que no lo sepa, empezando por los chicos. Naturalmente, las reglas morales que se les hace copiar de la pizarra dicen lo contrario.

Nadie se casa si no tiene padrino, dice el refrán popular. Pero parece que el matrimonio no es el único predicamento que requiere de uno. Los niños lo aprenden rápido. Y lo aprenden de nosotros.

Lima, junio de 2022

Impactos: 346

Total Page Visits: 1981 - Today Page Visits: 1
Foto del avatar

Soy docente, estudié la carrera en la Pontificia Universidad Católica del Perú; una maestría en Política Educativa en la Universidad Alberto Hurtado (Chile); y una maestría en Educación con mención en Políticas Educativas y Gestión Pública en la Universidad Antonio Ruíz de Montoya (Perú). Hice también posgrados en Terapia Familiar Sistémica (IFASIL), en Periodismo Narrativo y Escritura Creativa en la Universidad Portátil (Buenos Aires). Soy actualmente profesor principal en el Innova Teaching School (ITS) y Director de la revista virtual Educacción. Soy coautor de tres libros de cuentos: «Nueve mujeres peligrosas y un hombre valiente», «Relatos valientes de mentes peligrosas» y «Veintitrés mundos: Antología valiente de relatos peligrosos». He publicado recientemente el libro de cuentos «Amapolas en el jardín» (2022).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *