• Ensayos

    Existo, luego escribo

    El escritor es un hombre sorprendido. El amor es motivo de sorpresa y el humor, un pararrayos vital. Alfredo Bryce Echenique Escribo desde muy niño. Ese fervor lo despertó mi curiosidad por la antigua Olivetti de mi padre, en la que escribía de noche en noche poemas o cartas al cielo cargadas de nostalgia. Cuando la encontraba libre, escribía en ella relatos simples, inspirados en las historietas de Batman y Superman, que coleccionaba y devoraba sin respirar. He escrito mucho, después. En el colegio, naturalmente, pero no solo copiando pizarras o capítulos enteros de la enciclopedia escolar, sino también artículos de opinión en el periódico mural durante la secundaria. La…

  • Cuentos

    Este es el mar que despierta

    Este es el mar que despierta como el llanto de un niño El mar empujando las olas, las olas que barajan los destinos Vicente Huidobro Marcelo permaneció callado durante todo el viaje. Estaba muy concentrado en imaginar la experiencia que viviría. El mar lo hechizaba, pero le fascinaba aún más la libertad de los peces, moviéndose bajo el agua sin barreras ni jerarquías. Quería saber cómo era eso, necesita saber cómo era eso. Gracias a su padre, ahora podría confirmarlo. El niño tenía las manos entrelazadas y se frotaba los dedos nerviosamente mientras miraba sin mirar por la ventana del auto. Entre tanto, la madre hablaba sin parar sobre la…

  • Memorias

    El árbol de la vida

    Todavía estaba en pie. Me impresionó verla, lánguida y agónica, ya sin frutos ni verdor, pero obstinada en permanecer, mientras toda la vida y el color que la rodeó por más de cuarenta años se había desvanecido para siempre. Entre los pocos recuerdos que conservo desde que empecé a tomar conciencia del mundo, estaban esas enormes arañas grises que entraban por la ventana de la pequeña salita del comedor. Sus ramas pasaban por ahí y seguían su camino hasta la puertita de madera que daba al otro extremo del jardín. Así eran de largos sus brazos. Los sostenía un enrejado de madera que mi padre había construido con sus propias…