• Cuentos

    Este es el mar que despierta

    Este es el mar que despierta como el llanto de un niño El mar empujando las olas, las olas que barajan los destinos Vicente Huidobro Marcelo permaneció callado durante todo el viaje. Estaba muy concentrado en imaginar la experiencia que viviría. El mar lo hechizaba, pero le fascinaba aún más la libertad de los peces, moviéndose bajo el agua sin barreras ni jerarquías. Quería saber cómo era eso, necesita saber cómo era eso. Gracias a su padre, ahora podría confirmarlo. El niño tenía las manos entrelazadas y se frotaba los dedos nerviosamente mientras miraba sin mirar por la ventana del auto. Entre tanto, la madre hablaba sin parar sobre la…

  • Cuentos

    Voynich

    Ninguno de los médicos, menos la policía, podía explicar las heridas de Alberto. Sus manos y sus pies estaban perforados y sangrantes, como si hubieran sido atravesadas por un clavo grueso. La escena de la sala, con Beto sobre el piso, desnudo y desangrándose, con los brazos y las piernas extendidas como el hombre de Vitruvio de Da Vinci, parecía típica de una película de terror. Jamás imaginé verlo así, en una condición tan espantosa. Por suerte los bomberos paramédicos llegaron a tiempo. Todavía respiraba. La policía llegó un poco después, pasó harto tiempo fotografiando la escena y recogiendo muestras, tal como los detectives de criminalística de las series policiales.…

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    Batman vende globos

    «Ayer llamé por teléfono a la que fue el amor de mi vida. Me respondió ella misma, pero corté rápido. Me hizo bien saber que no había muerto todavía». Mario se sorprendió con esa confesión. ¿Pero qué dices? ¿De quién hablas?, le preguntó sonriendo. El viejo movió la cabeza y no le respondió. Ah no, espera un momento, le dijo, me has soltado una bomba, y ahora no me vas a dejar así. Ven, sentémonos acá, nos pedimos un pisco sour y me cuentas todo. No puedo tomar eso. No es cierto Alfonso, el mes pasado te tomaste dos en el cumpleaños de Samuelito. Bueno, pero solo uno y bajito…