• Memorias

    Hasta la vuelta mi niña

    Querida Malón: Quise escribirte esta carta hace mucho tiempo y no tuve el valor. Te fuiste de un momento a otro, sin dar señales que me lo advirtieran. Por el contrario, tus últimos días conmigo me dieron mucha esperanza. Regresaste a mi lado con la energía de siempre, acompañando mis largas jornadas como antes, mirándome con ternura, reclamando y ofreciendo caricias una y otra vez, como si mis manos y tu piel fueran parte de un mismo cuerpo, como si el contacto fuera la forma, la mejor o la única forma de sentirnos vivos. Es demasiado tarde, lo sé. No sabes cuánto lo siento. Intenté escribirte esto más de una…

  • Memorias

    El árbol de la vida

    Todavía estaba en pie. Me impresionó verla, lánguida y agónica, ya sin frutos ni verdor, pero obstinada en permanecer, mientras toda la vida y el color que la rodeó por más de cuarenta años se había desvanecido para siempre. Entre los pocos recuerdos que conservo desde que empecé a tomar conciencia del mundo, estaban esas enormes arañas grises que entraban por la ventana de la pequeña salita del comedor. Sus ramas pasaban por ahí y seguían su camino hasta la puertita de madera que daba al otro extremo del jardín. Así eran de largos sus brazos. Los sostenía un enrejado de madera que mi padre había construido con sus propias…

  • Memorias

    Partir es morir un poco

    Descubrí que este conocido adagio es el nombre de un cuento de Jacques Sternberg publicado en 1957, aunque la frase pertenecería al poeta francés Edmond Haracourt, nacido a mediados del siglo XIX. No importa. No he encontrado mejor frase para expresar cómo la ausencia prolongada o definitiva de alguien entrañable representa una experiencia de muerte para los que se quedan. Mario Benedetti ha partido hace pocos días y algo ha muerto en mí mismo. Me encontré con sus versos a mediados de los años 70, en el inicio de mi vida universitaria. Más tarde leería La Tregua, sus otras novelas y después sus cuentos. Con todos ellos fui construyendo respuestas…