Equidad,  Políticas

Escuela rural, la eterna lejanía

Dos millones de niños y adolescentes peruanos, un tercio del alumnado nacional, estudia en escuelas rurales. Éstas representan el 70% de los centros educativos públicos que tenemos en el país. A pesar de la magnitud de estas cifras, nueve de cada diez de estas escuelas carece de personal docente suficiente, por lo que un profesor debe atender varios grados o, en muchos casos, a toda la escuela. Más grave que eso, alrededor del 90% de estos centros educativos enseña a sus estudiantes en un idioma que no hablan, es decir, en castellano. Se estima en más de un millón los estudiantes que viven en comunidades rurales cuya lengua materna no es el castellano. Por si esto fuera poco, en estas escuelas se imparte sólo 400 horas efectivas de clase al año, cifra bastante alejada de las 1000 horas que disponen las normas. Las consecuencias de esta situación son conocidas: 9 de cada 10 niños que terminan 2º grado en la escuela rural no comprenden lo que leen ni logran las destrezas matemáticas esperadas para su edad.

Los males de los niños y adolescentes que viven en el campo no acaban allí. El 37% de muchachos entre los 12 y los 16 años está fuera de la educación secundaria. La mitad de los niños que están entre los 3 y los 5 años de edad están fuera de la educación inicial. El 98% de los niños menores de 3 años no recibe atención educativa alguna. Digamos que la educación como derecho es un concepto que no aplica para las familias campesinas en nuestro país.

Leí con atención las propuestas de los candidatos a la presidencia del Perú para la educación rural, y encontré por ejemplo que para Keiko Fujimori, la solución a los problemas de la educación rural se resume, escuetamente, en la eliminación de la pobreza extrema y la provisión eficiente de servicios de calidad. La solución que propone Luis Castañeda es algo más elocuente y consiste en organizar programas de alimentación escolar, en propiciar escuelas de alternancia, que suponen un régimen parcial de internado, dándoles autonomía de gestión, y en la formación de Comunidades Locales de Administración de la Educación. Pedro Pablo Kuczynski no propone nada al respecto en su Plan de Gobierno.

Para Ollanta Humala, se trata básicamente de promover una educación rural con perspectiva intercultural, pues somos un país perso que necesita afirmar su identidad y ejercer la tolerancia. Alejandro Toledo abunda más en el tema y propone diseñar un nuevo modelo de educación rural, con escuelas que respeten la persidad y ofrezcan educación bilingüe e intercultural, se gestionen territorialmente y se apoyen en Centros de Recursos instalados en las cuencas. Plantea que todas tengan el personal docente completo, el equipamiento necesario, servicio de alimentación, de atención en salud y de transporte para los estudiantes, y alojamiento para el docente, al que se le daría un 20% de bonificación por enseñar en zona rural. Propone metas altas de cobertura para todas estas acciones.

No me es posible dialogar con ideas tan escuetas y generales como «educación de calidad», «eliminación de la pobreza» o «educación intercultural», como las que proponen Fujimori y Humala para la escuela rural. Menos aún, en el caso de Kuczynski, con propuestas inexistentes, cuya omisión revela la escasa importancia que le concede al problema.

A Castañeda sí le puedo decir que, estando de acuerdo con su programa nutricional, el modelo de educación en alternancia no puede convertirse en único para todas las zonas rurales del país, que no se entiende qué cosa son las comunidades locales de administración, pero que detrás de la idea de gestión autónoma en el medio rural se suele vender la ilusión de que comunidades pobres pueden resolver sus problemas por sí mismas, cuando lo que necesitan justamente es mayor presencia del Estado.

A Toledo, que su propuesta requiere un sistema de gestión cualitativamente distinto del que ahora tenemos, que carecemos de una oferta formativa de calidad para formar y acompañar a maestros de escuela rural y que sin esas dos condiciones, la sopa se le va a aguar. Amigos periodistas, insistan por favor en preguntar a los candidatos qué van a hacer con la educación.

Luis Guerrero Ortiz
Publicado en El río de Parménides
Difundido por la Coordinadora Nacional de Radio (CNR)
Fotografía © World Bank Photo
Lima, viernes 1° de abril de 2011

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Soy docente, estudié la carrera en la Pontificia Universidad Católica del Perú; una maestría en Política Educativa en la Universidad Alberto Hurtado (Chile); y una maestría en Educación con mención en Políticas Educativas y Gestión Pública en la Universidad Antonio Ruíz de Montoya (Perú). Hice también posgrados en Terapia Familiar Sistémica (IFASIL), en Periodismo Narrativo y Escritura Creativa en la Universidad Portátil (Buenos Aires). Soy actualmente profesor principal en el Innova Teaching School (ITS) y Director de la revista virtual Educacción. Soy coautor de tres libros de cuentos: «Nueve mujeres peligrosas y un hombre valiente», «Relatos valientes de mentes peligrosas» y «Veintitrés mundos: Antología valiente de relatos peligrosos». He publicado recientemente el libro de cuentos «Amapolas en el jardín» (2022).

6 Comments

  • Marino García Arguedas

    Recuerdo aún los textos y escritos de Patricia Ames en los 90´cuando trataba el tema sobre la situación de la educación rural en nuestro país y es una pena realmente, que aún la situación no haya cambiado a pesar de ese crecimiento económico del cual nos han hablado y bastante nuestros candidatos.

  • Anónimo

    Hace muchas dècadas se ha planteado el problema de la educaciòn rural,y sin embargo no ha tenido continuidad una serie de proyectos formulados desde l940,cuando se crearon las escuelas prevocacionales en las zonas rurales,posteriormente,se creo una direcciòn de los centros educativos unitarios desde el ministerio de educaciòn,elaborando un curriculum diferenciado,con apoyo efectivo de salud con los desayunos escolares y visitas de los profesionales del àrea de salud a las escuelas unitarias,en las que se formulò un proyecto que todos los egresados de las escuelas normales deberian trabajar por lo menos dos años ,dotandoles de alojamieno y alimentaciòn y un 30% sobre su haber,todo ese planteamiento que se hizo durante la reforma educativa de l970,lamentablemente no tuvo continuidad y se inicio su desactivaciòn desde l976 en la II fase con Morales Bermudez,bueno los que hemos caminado y compartido experiencias con los maestros de los centros educativos unitarios,aùn tenemos la esperanza que llegaràn nuevas estrategias para impulsar el desarrollo de esos niños ,de sus padres ,de sus tierras y lo màs principal de sus anhelos de sentirse verdaderamente peruanos,aunque vivan en lugares muy alejados de las capitales de provincia.
    Felicito al Dr Guerrero,por traer simpre temas neurálgicos y polèmicos.gracias por emitir mis modestas opiniones.
    Cèsar Vila .

  • Pedro Arturo

    Valioso artículo Dr. Guerrero, muy buen análisis de las propuestas de los candidatos, creo que el tema no sólo es grave en nuestras comunidades rurales sino también en nuestra educación como sistema desde inicial hasta superior, hemos pasado de tener profesionales como taxistas a tener "maestros" y doctores en las mismas condiciones, necesitamos repensar el estado y refundar muchas instituciones, reflexionar el tema educativo requiere y exige observar nuestra regionalización, nuestra economía, fortalecer democracia, participación y seguridad ciudadana, salud para todos, empleo y conservación del medio ambiente, vías de transporte transversales y longitudinales. En síntesis no puede haber sólo esfuerzo educativo sino se acompaña de una dinámica intersectorial que ponga en el centro a todos los ciudadanos, niños y niñas de país.

  • Martha Cárdenas

    Querido LUcho: he preferido seleccionar este articulo tuyo para hacer un pequeño comentario en relacion a la escuela rural, yo he estado esta semana con fines educativos en una de las zonas mas lejadas de Puno en ceja de selva, y realmente asociando tu ultimo articulo, no basta dar zapatillas y uniformes para estimular la capacidad resolutiva de un niño y una niña de zonas rurales de nuestro Pais, no basta prometer desayunos sino sabemos cómo es que estos desayunos van a ser alcanzados para esta infancia, nuestra infancia, que es la que dentro de pocos años, sera la parte productiva de nuestro amado país, no basta decir que si alcanzamos exitosamente algunos datos estadisticos por mas minimos que fueran,es gracias a la NCPM, si sabemos perfectamente que en las zonas rurales es mínimo el porcentaje de maestros que se han cambiado de ley, y que ese esfuerzo finalmente ha sido de todo un conjunto de maestros que desean y apuestan con vocacacion por su carrera, no basta promesas, o infraestructuras, para motivar y mejorar nuestra educación; e intentar cambios entre todos, pero sobre todo si nuestros gobernantes pensaran un poco en nuestra rpimera infancia donde se inicia el desarrollo del ser humano, gracias Luchito por recordarnos cada instante que sin educacion no podemos avanzar.

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