Poemas

Siempre es posible

Siempre es posible rendirse. Con el paso de los años, se van sumando los motivos para decir basta. Para decirle no a la brevedad del tiempo, a las promesas que no puedes cumplir, al sueldo que no te alcanza, a las llamadas que esperas pero que nunca haces, al perro que no puedes tener, al amigo que ya no frecuentas, a las infancias que perdiste, al dentista que abandonaste, a las clases de música que nunca llegaron o al bienestar que no puedes ofrecer a los que amas.

Siempre es posible renunciar. A las estafas de la esperanza, a la culpa de rigor, al dolor agazapado, a la alegría compulsiva con la que sueles espantar la muerte o a la necia perseverancia. Nos paseamos a diario por la frontera del abismo y nos decimos muchas veces por qué nos seduce tanto su paisaje. Cuanta oscuridad acumulada. Cuánto ha llovido en mi ventana, cuantas hojas han caído en primavera, cuántas cosas se ha llevado el viento en cada tarde de mi vida, cuántos espejos rotos, cuánta sal desperdiciada.

Siempre es posible escapar. Escapar del almanaque, del sillón, de la vereda, del recuerdo y la melancolía, de la nube en que se atascaron tus sueños, de la arrogancia de tus jueces, de los boleros en ritmo de salsa o de la ausencia que ya no puedes nombrar. Y, despojado de todo, de todo lo que te lastima o ilusiona, regresar a ser nada, clausurar el ciclo de los retornos y declarar la quiebra.

Es entonces cuando estar vivo te sorprende. Hay tanto material para el asombro. La obstinación de los días, la fugacidad de las noches, las sonrisas que aún logras arrancar cada mañana al cruzar la reja, la tierna ingenuidad de tus gatos, la canción de Lerner con la que pudiste ganar aquel concurso, las gotas tambaleantes sobre las hojas de tu pequeño arbolito o el simple hecho de escuchar una vez más tu nombre en el teléfono. Como no, la confianza de la gente y el abrazo, la memoria generosa, el perdón de los pecados, la alegría que a veces y los nombres que se asocian a algún recuerdo amable, como tantos en los que ya no piensas porque ahora son parte de ti.

Pero hoy no
Hoy quiero vivir

Lima, 21 de marzo de 2006

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Soy docente, estudié la carrera en la Pontificia Universidad Católica del Perú; una maestría en Política Educativa en la Universidad Alberto Hurtado (Chile); y una maestría en Educación con mención en Políticas Educativas y Gestión Pública en la Universidad Antonio Ruíz de Montoya (Perú). Hice también posgrados en Terapia Familiar Sistémica (IFASIL), en Periodismo Narrativo y Escritura Creativa en la Universidad Portátil (Buenos Aires). Soy actualmente profesor principal en el Innova Teaching School (ITS) y Director de la revista virtual Educacción. Soy coautor de tres libros de cuentos: «Nueve mujeres peligrosas y un hombre valiente», «Relatos valientes de mentes peligrosas» y «Veintitrés mundos: Antología valiente de relatos peligrosos». He publicado recientemente el libro de cuentos «Amapolas en el jardín» (2022).

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