Relatos

Silencio en la noche

A veces vienes sin que te llamen y te quedas aquí, como en tu casa, recostada en mi hombro por largo rato. Nunca sé por dónde entras, pero se siente tu llegada desde lejos. Se siente la sombra de tus pasos, el desgano súbito, la melodía triste que acompaña siempre tu presencia. Antes venías con tus maletas y me desordenabas la vida a largo plazo, como si te complaciera. Ahora eres más cauta, quizás porque te sientes menos bienvenida y porque comprobaste, cuánto lo siento, que ya no me apasiona verte. Pero sabes también que no te puedo echar. Me das pena. Siempre me la diste, como si te sobrara. Sabes que no te quiero conmigo pero siempre regresas y tu llegada instala una familiaridad inevitable y extraña, que termina alborotando mis nostalgias más discretas. Y no te puedo echar.

No te culpo. Han sido tantos años. Nos hemos acompañado mucho y no siempre sentí cuan malo podía resultarme caminar de tu brazo a todos lados, como si fueras una parte de mi mismo. No ha sido malo para ti, no tienes la culpa de ser quien eres, está en tu naturaleza convocar el dolor y, a pesar de todo, lo sabes bien, te he necesitado demasiado. Ahora estás aquí de nuevo, no sé por dónde entraste y se ha inundado esta habitación de sensaciones lacerantes, como si se hubiese violentado alguna puerta sellada, de esas que todos desaconsejan abrir.

Se siente tu melodía a la distancia. Se mete ahora por mis venas y se desborda por mi respiración. Conozco ese piano. Es el Gnossienne número tres de Erik Satie. Siempre te anuncia, siempre se escucha cuando llegas. Quizás necesitaba verte y lo supiste antes que yo. Siempre lo sabes. A veces se me desacomoda un poco el hígado o los pulmones, a fuerza de agitar mi confianza más allá de sus límites, y me mancha la piel, los ojos, el horizonte, con el color de la sangre. Será que esa es la señal que tú percibes desde lejos y que ilumina mi cielo con un murciélago oscuro, un cielo como el de hoy, sin luna.

Hace frío ahora. Perdóname si no te pido que te quedes. No esta noche, no conmigo, no otra vez. No tengo nada contra ti, te lo aseguro, y aunque sé que volveremos a vernos, no vengas a quedarte. Todo está bien, todo está en orden. Sólo cierra la puerta al salir y, por favor, llévate los duendes que vinieron contigo.

Lima, 10 de octubre de 2010

Impactos: 56

Total Page Visits: 216 - Today Page Visits: 1
Foto del avatar

Soy docente, estudié la carrera en la Pontificia Universidad Católica del Perú; una maestría en Política Educativa en la Universidad Alberto Hurtado (Chile); y una maestría en Educación con mención en Políticas Educativas y Gestión Pública en la Universidad Antonio Ruíz de Montoya (Perú). Hice también posgrados en Terapia Familiar Sistémica (IFASIL), en Periodismo Narrativo y Escritura Creativa en la Universidad Portátil (Buenos Aires). Soy actualmente profesor principal en el Innova Teaching School (ITS) y Director de la revista virtual Educacción. Soy coautor de tres libros de cuentos: «Nueve mujeres peligrosas y un hombre valiente», «Relatos valientes de mentes peligrosas» y «Veintitrés mundos: Antología valiente de relatos peligrosos». He publicado recientemente el libro de cuentos «Amapolas en el jardín» (2022).

4 Comments

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *