• Naddia Altamirano

    Viaje alrededor del mundo

    Todos los veranos, jugábamos en la defensa ribereña del río, la estrecha llanura pegada al río Rímac, cubierta por desmonte y carrizos, desde allí, avizorábamos el mundo que se hallaba al otro lado del cauce. Desde ahí disfrutábamos nuestra niñez, ajenos al peligro de vivir al borde. Las salidas típicas de fin de semana no existían, tampoco los paseos familiares. Tal vez perdimos cosas valiosas para una infancia feliz o tuvimos suerte y fuimos felices con cosas simples, correteando entre piedras y plantas silvestres. Un buen día, nuestro padre nos sorprendió con una noticia en el desayuno. — Hay una feria en Lima muy buena, es en San Miguel-— el…