Evaluación,  Pedagogía

Tierra de nadie

Todo empezó como una broma y terminó en un sorprendente golpe de suerte para toda la clase. Sandra había escuchado el consejo de una de sus amigas del cuarto año sobre el inminente examen de geografía y no lo podía creer. Le había dicho que lo tome con calma ya que el profesor preguntaba siempre lo mismo y, acto seguido, le había prestado su propio examen del año pasado, calificado con un luminoso veinte. Apréndete estas respuestas, le insistió, yo hice lo mismo con el examen de una amiga que había llevado antes el curso.

Sandra no tenía mucho que perder, pues el profesor, en verdad, no había hecho clases hasta ese momento del año. Se limitaba a pegar sobre la pizarra papeles de 75 x 105 cm. con una serie de nombres y definiciones escritos en plumón grueso, que luego los hacía copiar prolijamente en el cuaderno. Mientras tanto, se sentaba en su escritorio a leer el diario y a dormitar por ratos, cuando no se paraba en el umbral de la puerta del aula a conversar con su colega del salón contiguo. Esa rutina era invariable y, a decir de sus ex-alumnos de grados superiores, era la de todos los años.

Fue así como Sandra se animó a aceptar el consejo y a compartirlo con sus demás compañeros. Ese día, todos se dedicaron con empeño a memorizar las respuestas del examen del año pasado. A la mañana siguiente, los muchachos rindieron la prueba con enorme confianza e inusual velocidad. Pero lo mejor de todo fue el comentario del profesor al devolverles las pruebas corregidas, todas con veinte: los felicito chicos ¡Veo que han estudiado muy bien!

La historia de Sandra es real y ocurrió hace pocos años, no en una escuela situada en la cordillera alta, a tres días de camino de un pueblo de frontera, sino en un colegio público de Lima Metropolitana, bajo un currículo reformado orientado al desarrollo de capacidades, dotado de textos escolares actualizados y a cargo de maestros capacitados en el nuevo enfoque.

Testimonios como los de Sandra son realmente abrumadores y, además, bastante comentados en las conversaciones cotidianas de los muchachos y los padres de familia. Entonces ¿Por qué no son noticia en la prensa ni se convierten en un escándalo público? ¿Por qué no hay políticas ni mecanismos capaces de detectar y corregir estas situaciones de manera efectiva y oportuna? Bien vale la pena ensayar algunas explicaciones.

Para empezar, a muchachos como Sandra nunca se les pregunta nada acerca de la calidad del servicio que reciben en las escuelas y que, en sentido estricto, constituye la satisfacción de un derecho. Así, registrar su nivel de agrado y satisfacción con las experiencias que viven dentro y fuera del aula en el ejercicio de ese derecho no interesa a la autoridad ni es objeto de ninguna política. Además, muchas familias saben por experiencia que las escuelas son tierra de nadie y que sus quejas no sólo no tendrán eco sino que regresarán como un boomerang en contra de sus hijos. Entonces, prefieren callar.

Por otro lado, para este tipo de situaciones, pese a constituir una estafa institucionalizada, la sociedad adulta suele tener una gran tolerancia, pues son los niños quienes la padecen. Cualquier solución, sin embargo, tiene que pasar por darles más voz y mayor credibilidad a los estudiantes. Hasta pronto.

Luis Guerrero Ortiz
El río de Parménides
Difundido por la Coordinadora Nacional de Radio
Fotografía © dayanqchi/ www.flickr.com
Lima, 06 de Febrero de 2009

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Soy docente, estudié la carrera en la Pontificia Universidad Católica del Perú; una maestría en Política Educativa en la Universidad Alberto Hurtado (Chile); y una maestría en Educación con mención en Políticas Educativas y Gestión Pública en la Universidad Antonio Ruíz de Montoya (Perú). Hice también posgrados en Terapia Familiar Sistémica (IFASIL), en Periodismo Narrativo y Escritura Creativa en la Universidad Portátil (Buenos Aires). Soy actualmente profesor principal en el Innova Teaching School (ITS) y Director de la revista virtual Educacción. Soy coautor de tres libros de cuentos: «Nueve mujeres peligrosas y un hombre valiente», «Relatos valientes de mentes peligrosas» y «Veintitrés mundos: Antología valiente de relatos peligrosos». He publicado recientemente el libro de cuentos «Amapolas en el jardín» (2022).

2 Comments

  • Anónimo

    Hace 26 años que Howard Gaardner propuso la teoría de las Inteliegncias
    Múltiples, aún en muichos sistemas Educativos como el nuestro no le dan el
    valor ni la aplicación del mismo, aqui en Arequipa Perú 5 Instituciones
    educativas Pública desde este año 2008 venimos aplicando con nuestros
    alumnos , y creanme los resultados generalmente se centran en la Felicidad
    de los niños, ven más atractiva la escuela y la atención a las diversas
    formas qde aprender que tienen

    Alan ALvarez Flores
    Presidente de la red de inteligencias
    Director de una IIEE de Inicial y primaria
    alanalvarez06@hotmail.com
    http://plataforma educativaarequipa-ning.com
    http://redinteligencias.blogspot.com
    054 959093345 054 411088

  • angelesb

    Hola Luis,

    Efectivamente, esa es la gran preocupación, ¿Cómo lograr que deseen aprender?¿Cómo generar ese interés? Seguimos en esa eterna búsqueda de la mejor manera.

    Casos como el que expones se dan en todos lados, la salida fácil es lo más atractivo.

    Tendremos que seguir intentando, al menos, hasta el día (y en este momento recuerdo a Carlos Marcelo en una conferencia) en que podamos aprender tipo Matrix, insertándonos un chip del tema deseado.

    Mientras tanto, seguiremos proponiendo e intentando.

    Saludos, siempre es un gusto leerte 🙂

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