Docencia

¿Ya se evalúa el desempeño docente en el Perú?

Nuestro actual currículo de educación básica, actualizado a inicios del 2009, constituye una norma oficial que rige para todo el país. Este currículo asigna la mayor importancia a un conjunto bien delimitado de aprendizajes, que el sistema educativo necesita asegurar a todos los estudiantes a lo largo de su escolaridad. Voy a resumirlos brevemente para deducir qué tipo de desempeños necesitarían exhibir los maestros para lograr estos resultados, pues -desde una lógica elemental- esos y no otros son los que debería evaluar la actual Carrera Pública Magisterial.

Primero, el currículo enfatiza el fortalecimiento de la identidad. Señala que quienes culminen su escolaridad deberán sentirse seguros de lo que son como personas, miembros de una cultura y ciudadanos de este país. Segundo, enfatiza la capacidad de convivir, afirmando que todos aprenderán a tener conciencia ambiental y a cuidar el planeta, así como a comunicarse eficazmente en su lengua materna, en castellano y en inglés e incluso a través de las modernas tecnologías de la información y comunicación.  Tercero, enfatiza la capacidad de actuar creativamente en la realidad, desde las ciencias, las humanidades y las artes, lo que supone formar personas productivas, innovadoras y emprendedoras.

Cuarto, enfatiza la capacidad de pensar críticamente nuestro medio social y nuestra historia, cultivando el pensamiento científico y la capacidad de hacer uso inteligente de la matemática y las tecnologías. Quinto, enfatiza el sentido ético de la propia conducta, e insiste en enseñar a hacernos responsable del otro, en el contexto de una sociedad persa que busca convivir en democracia.

Estas cinco apuestas principales del actual currículo podrían ser suscritas o discutidas, matizadas, complementadas o corregidas según perspectivas muy persas. Pero esas son las que llevan la firma del actual ministro y, por lo tanto, constituyen promesas y compromisos formalmente establecidos por el Estado.

Ahora bien, que los niños y jóvenes de este país multicultural puedan aprender todo eso requiere, por ejemplo, de maestros académicamente solventes y, a la vez, capaces de poner en práctica una pedagogía que haga dialogar los persos saberes culturales que portan sus estudiantes, con la cultura universal. Maestros capaces de identificar, valorar y estimular las mejores cualidades de sus alumnos, y de ofrecerles oportunidades para cultivarlas y aprender cosas nuevas. Maestros capaces de incitar su curiosidad, retándolos a indagar y encontrar respuestas por sí mismos y acompañándolos con respeto en sus propias búsquedas. Maestros que propicien la colaboración en el aprendizaje, apoyándolos en sus esfuerzos por lograr cada vez mayor autonomía y efectividad en su trabajo de equipo.

¿La evaluación de ingreso a la Carrera Pública mira estos desempeños? Hay en la Etapa II un rubro que incluye desempeño profesional, pero sólo vale 10 de 100 puntos y lo que evalúa es si el docente asiste con puntualidad, domina sus temas, es amable y usa materiales. ¿Eso asegura los resultados que ofrece el currículo? ¿Por qué no evalúa los otros desempeños? ¿Por qué no les asigna el peso mayor de toda la escala? La razón es simple, porque ninguno de ellos puede evaluarse a través de papeles sino en el aula y quien los observe, necesita antes entrenar el ojo.

Esto exigiría, como han hecho otros países, construir ciertas condiciones técnicas y organizativas previas. Es más complejo, más costoso y toma más tiempo, pero ¿No se ha tenido cuatro años para hacerlo, desde que existe la ley? ¿No es más coherente con los aprendizajes que el propio currículo oficial prioriza? ¿No se creó acaso la Carrera Pública para centrar el mérito fundamentalmente en las buenas prácticas? Si la opción fue por lo menos caro y engorroso, no digamos que fue por lo mejor.

Luis Guerrero Ortiz
Publicado en El río de Parménides
Difundido por la Coordinadora Nacional de Radio (CNR)
Fotografía © joansanz/ www.flickr.com
Lima, viernes 19 de noviembre 2010

Impactos: 43

Total Page Visits: 208 - Today Page Visits: 1
Foto del avatar

Soy docente, estudié la carrera en la Pontificia Universidad Católica del Perú; una maestría en Política Educativa en la Universidad Alberto Hurtado (Chile); y una maestría en Educación con mención en Políticas Educativas y Gestión Pública en la Universidad Antonio Ruíz de Montoya (Perú). Hice también posgrados en Terapia Familiar Sistémica (IFASIL), en Periodismo Narrativo y Escritura Creativa en la Universidad Portátil (Buenos Aires). Soy actualmente profesor principal en el Innova Teaching School (ITS) y Director de la revista virtual Educacción. Soy coautor de tres libros de cuentos: «Nueve mujeres peligrosas y un hombre valiente», «Relatos valientes de mentes peligrosas» y «Veintitrés mundos: Antología valiente de relatos peligrosos». He publicado recientemente el libro de cuentos «Amapolas en el jardín» (2022).

3 Comments

  • Mr.Kevin Torres

    Buen dìa Lic.Luis ,realmente es cierto lo que Usted nos dà a conocer,que la verdadera evaluaciòn del desempeño laboral de un docente no solamente se mide en la respuesta escrita o marcada en papeles,sino màs bien en el desarrollo de su desempeño en la escuela con sus alumnos.
    Y bien dicho de que quienes observamos y evaluamos dicho desempeño,necesitamos antes entrenar nuestro ojo.
    Saludos Cordiales
    Lic.Kevin Torres.

  • Foto del avatar

    luisguerrero

    Claro, no es fácil en efecto. Supone criterios muy claros, medios y procedimientos cuidadosamente probados, personal bien entrenado y una gestión muy técnica e imparcial de todo el proceso. Pero hay ministros a los que les da pereza hacer todo eso, ministros de economía que preferirían no gastar tanto y presidentes que no pueden esperar demasiado. Luego, aplican exámenes escritos y se acabó, para luego querer convencernos de que esa opción es la mejor. Ya vendrán tiempos mejores, espero. Saludos a ambos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *